BIENVENIDOS!

martes, 24 de mayo de 2011

Perdonar...por qué se nos hace tan dificil?

Una de las características más marcadas de mi personalidad (que conste que no estoy nada orgullosa de ella) es lo difícil que se me hace perdonar. No quiero confundirlos y que piensen que ando por allí con una lista de todas las personas que me han hecho algo para darles un cocotazo (ya me salió el dominicano) en la primera oportunidad que tenga, sino más bien que se me hace difícil perdonarlos (no que no lo hago). Tan marcada es dicha característica de mi personalidad que muchas veces se me hace inclusive difícil perdonarme a mi misma.

Sin embargo, me puse a meditar un día sobre el impacto que dicha forma de ser estaba teniendo en mi vida. La meditación sobre esto no vino de manera espontánea, me gusta decir que hay veces que eres tocado por Dios para percatarte de cosas que aunque son evidentes parecieran necesitar de un poquito de intervención divina para que te des cuentas de ellas.

Pues bien, un día (de esos tan poco frecuentes...ja, ja, ja) tenía yo una discusión con mi esposo y el me dijo una frase que me hizo despertar...fue algo como "tu no perdonas". Ese momento marcó la diferencia entre como veo mi mundo ahora y como el perdón ha venido a formar parte de el.

Durante este proceso de meditación comenzé a realizar una lista que contenía la siguiente información:

1. Personas que me habian hecho daño de un modo u otro y con quienes no tenia contacto.

2. Personas que me habian hecho daño de un modo u otro y que seguian en contacto conmigo y aunque les hablaba por dentro les guardaba su espinita.

3. Situaciones que me habían causado dolor.

4. Situaciones en las que yo, en buen dominicano, había metido la pata hasta el mismísimo fondo.

El descubrimiento de dicho listado fue enorme. Primero aprendí que mi percepción al iniciar dicho ejercicio estaba subestimando la cantidad de cosas que andaba cargando por allí, yo tome solo una hoja y cuando terminé de escribir tenía unas 8 hojas. Segundo, aprendí que habia situaciones y personas que aunque habían desaparecido de mi vida hace años aún seguían haciéndome mucho daño. Tercero, me di cuenta que mi memoria está en mucho mejor estado del que yo pensaba pues recordaba cosas que me habían pasado en mi niñez...si...así como lo oye. 

Pues bien, allí estaba yo, con mis 8 hojas 8 1/2 por 13 de lado y lado llenas de cosas que me hacian daño y me pregunté: "y ahora Karolyn que?". Decidí hacer lo mismo que hago en mi trabajo cuando tengo una lista interminable de cosas por hacer y comenzé a analizar y perdonar a cada uno de los integrantes de mi lista (que iban desde el carajito aquel que me jalo los moños en 4to. grado hasta el politico aquel que me jodio la vida).





Tuve bastante entusiasmo al principio, me propuse llamar o comunicarme con todos los de la lista y poner fin a la era de rencores. A muchos los encontré y talvez me tachan de loca, principalmente el carajito al que llame unos veinte y tanto años después para decirle que yo no le guardaba rencor por haberme jalado los cabellos (a de estar pensando que estoy en manos de psiquiatra o algo así). 

A otros por el contrario no he podido localizarlos y algunos (como el político aquel) me la han puesto en china. Me comenzé a frustrar un poco al ver que mi lista seguía con algunos que no podía tachar y de repente comprendí que debía hacer un exorcismo en masa de todo eso...porque si el político aquel y la tipa esa y el tipo ese no estuvieron localizables no era mi culpa. Bien pues me senté a Orar y repasé mi lista y pedí que se me ayudara a perdonar a los no localizables...de repente pasó, me sentí mucho más liviana.

Cogí mi super lista y la quemé...me sentí bien conmigo misma, me di cuenta que no puedo andar por la vida cargando rencores, eso te acaba amargando. Entendí por primera vez en muchos años que perdonar solo requiere de una persona y es el que está dispuesto a no cargar con el rencor, que la mayoría de las cosas se solucionan hablando y que de no tener solución simplemente hay que dejar ir, perdonar y seguir adelante.

Se que hay veces que es dificil, porque a ver, solo el Papa Juan Pablo II pudo ir a la carcel a perdonar al carajo a la vela (quien se habrá inventado ese término) que le dio un tiro, imagínese pedirle a alguien que perdone al asesino de un familiar o amigo. Sin embargo, pregúntese a usted mismo algo vale la pena que esa persona que le causó dolor se lo siga causando por el resto de su vida? no sería mejor tratar de perdonar y seguir adelante entregando esa situación a Dios?(oiga bien...perdonar no es que le esté pidiendo que vaya y se haga mejor amiga de la tipa que le quitó al novio...no se confunda)



Si como yo, usted, perdió parte de su vida odiando, guardando rencor, juzgando a otros...no es momento ya de seguir adelante? de avanzar y dejar eso atrás?. Al final será usted mismo que se desahaga de una carga que lo único que hace es sacarle joroba y joderle la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario